La extensión de la recesión: Esperan que la economía repunte recién en abril del 2019

EL PAÍS 02 de diciembre de 2018
Para los analistas la recuperación de la actividad se dará en el segundo trimestre.
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El ministro Nicolás Dujovne confía en que la recuperación comience en los próximos meses.

En los últimos tres años los pronósticos acerca del momento en el que la economía argentina volvería a crecer fallaron tantas veces que ahora nadie se anima a grabar las nuevas proyecciones en piedra. Con bajo perfil, los analistas coinciden en que la recesión que golpea al país desde hace ocho meses se extenderá al menos hasta abril. Y en el segundo trimestre del año próximo arrancaría, muy tibiamente, la recuperación. Para que esta vez el vaticinio se cumpla, es fundamental que se mantenga la estabilidad cambiaria, que se profundice la baja de las tasas de interés y que el calor del verano traiga alguna recuperación del poder adquisitivo.

En la previa de su llegada al G20, Christine Lagarde, la directora del FMI, soltó el pronóstico más contundente acerca de lo que pasará en 2019 con la economía local. “Comenzaremos a ver un desarrollo positivo del programa en el segundo trimestre de 2019, eso es enabril, mayo y junio. En ese entonces debería verse el comienzo del cambio. Deberíamos ver una caída significativa de la inflación”. El Gobierno adhiere a esta visión. Desde el equipo del ministro Nicolás Dujovne indican que en marzo empezarán a verse los prometidos brotes verdes.

Los especialistas consultados por el Económico coinciden en que hay buenas chances de que la recuperación llegue en el otoño, pero aún hay riesgos dando vueltas.

Para Gustavo Reyes, economista de la Fundación Mediterránea, no hay que perder de vista que “hoy la recesión está más generalizada que cuando comenzó. En el segundo trimestre la caída fue fuerte, pero estaba muy marcada por el impacto de la sequía. En el tercer trimestre ya no se sintió el efecto negativo del agro, pero el comercio y la industria profundizaron su caída. Y ahora la recesión se extendió a algunos de los pocos sectores que no estaban en rojo, como los bancos. Con la suba de las tasas, la expansión de los créditos empieza a caerse”.

Para que la suerte cambie habrá que esperar hasta el segundo trimestre. Reyes diferencia entre los factores “exógenos” de la recuperación y los “endógenos”. Entre los primeros está el efecto positivo de la cosecha que se tomará revancha en 2019 de los números magros de este año. “Pero la clave es lograr un cambio endógeno. Para dar vuelta la recesión, hay que terminar con el círculo vicioso de alta incertidumbre, bajo consumo, expectativas de devaluación e inflación”.

En este sentido, Reyes destacó que “la recesión empieza a hacer su trabajo poniéndole un tope a la inflación”. Un indicador de esto es que “la tasa de inflación núcleo de septiembre superó el 7%, en octubre estuvo por encima de 4% y se espera que ronde el 2,5% en noviembre. La fuerte recesión y la tranquilidad cambiaria que había hasta hace una semana son dos factores que claramente van a jugar a favor y así tendremos una menor inflación. Esta es una condición necesaria para la reactivación, porque en la medida en que baje la inflación empezarán a caer las expectativas de devaluación. Sin esto es difícil que la tasa de interés siga bajando. Así los salarios dejarían de perder y hacia fin de año podrían empezar a ganar un poquito”.

Reyes puntualiza que este “escenario optimista no está exento de riesgos”. En particular, el economista menciona a la desaceleración que amenaza a Estados Unidos, China y la Unión Europea. “Los grandes bloques van a tener en 2019 un año peor que éste. Pero lo positivo es que Brasil y Chile acelerarían su crecimiento”.

Para el Estudio Ferreres, “en lo inmediato, si bien creemos que la fase recesiva de mayor agudeza ha quedado atrás, no esperamos un dinamismo generalizado de los sectores que permita hablar de una recuperación sólida”. Fausto Spotorno, director de la consultora, indica que la recuperación dependerá de que el tipo de cambio competitivo se sostenga, del desempeño del agro y del crecimiento de Brasil.

A estos factores se le agrega la evolución del poder adquisitivo. Guido Lorenzo, economista jefe de la consultora LCG, apunta que “hay señales de que puede haber recomposición de salarios. Ya se están viendo paritarias que se negocian en torno a 45%, como el caso de Comercio, que es la más grande. Si se sigue ese camino, entre el primer y segundo trimestre podría haber cierto margen de mejora. También hay que tener en cuenta que los ingresos que son dependientes del Tesoro, como las jubilaciones, se van a indexar con la inflación de este año, que fue alta. Si bien a nivel macro esto no es lo ideal porque genera rigideces, al menos permite que no caigan tanto los ingresos reales”.

Las buenas noticias llegarían desde la construcción y los sectores transables. “Por el lado de la inversión puede ser que haya alguna sorpresa en sectores donde la rentabilidad se amplió, como ocurrió con la construcción. La relación entre los costos y el precio del metro cuadrado en dólares genera un atractivo importante para el inversor, pese a que en el corto plazo hay una merma en la demanda”. Lorenzo remarca también que “la apuesta del primer trimestre va a venir por el lado de las exportaciones. No solo por la buena cosecha sino también por el dinamismo de las manufacturas de origen industrial que ya se vio este año. Esto podría hacer que el crecimiento del volumen exportado esté en torno al 15 o al 20%”.

Sin embargo,el economista de LCG puntualiza que “el 2019 no está libre de riesgos. Por un lado está la incertidumbre política de cara a las elecciones, que puede hacer una retroalimentación negativa que a la vez genere menor inversión y esto provoque que a la actividad le vaya peor. El segundo riesgo que veo está en la ‘consistencia’ entre la política monetaria y las paritarias de 40%. Un crecimiento de la base monetaria del 0% es una política muy contractiva, por lo que ahí hay una cierta inconsistencia macro que hay que ver cómo se soluciona. Y lo tercero sería que se produjera en 2019 una eventual salida de capitales generada por un evento externo o por la misma incertidumbre política”.

Desde EcoGo, Federico Furiase destaca que la economía “hará piso en noviembre y empezará a recuperarse lentamente en diciembre con la reapertura de paritarias, la desaceleración de la inflación, la baja gradual de la tasa de interés y la cosecha de trigo”.

Furiase advierte que la recuperación será más lenta en el salario real y en los créditos . “El doble cero del ajuste fiscal y monetario les pone un techo a las paritarias y un piso a la tasa de interés. El desafío es cuánto se puede atrasar el tipo de cambio real con financiamiento externo para que los salarios se recuperen contra la inflación después de un 2018 en el que perdieron por goleada. Y ver qué margen tiene el Banco Central para bajar la tasa y dar aire a la economía sin generar un nuevo salto cambiario que amenace las expectativas de inflación”.

Aun en el escenario más optimista es prácticamente imposible que el 2019 no termine en rojo. Tras una caída del PBI del 2,5%, el 2018 dejará un arrastre estadístico importante. Para Reyes, el año próximo cerrará con una baja del 1,5%. Según Furiase, “va a ser difícil zafar de una caída para el promedio del año, pero con una recuperación trimestral promedio del 0,6% se podría llegar al cuarto trimestre con un crecimiento del 2 ó 3% interanual”.

“No soy tan pesimista”, dice Lorenzo. “Vemos una caída apenas marginal para 2019, lo que implica un crecimiento entre puntas de la actividad, sacando el efecto del arrastre”.

Fuente: Clarín.

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