“Que la luz no apague el canto de las aves”: controversia por las nuevas luminarias en el Cerro de la Cruz
En los últimos días, Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE) y el Gobierno de la Provincia de Santa Cruz formalizaron la habilitación de 250 luminarias LED sobre el tramo de la Ruta Nacional N.º 40 y el acceso al Cerro de la Cruz. Desde la gestión provincial destacaron que la obra busca dar respuesta a una necesidad histórica de seguridad vial en el trayecto hacia el ejido urbano, al tiempo que revaloriza el mirador emblemático como un símbolo de la identidad regional.
Sin embargo, la intervención desató un inmediato reclamo en la comunidad ambientalista. En diálogo con este medio, Franco Paz, referente de la ONG Somos Huellas Patagónicas, confirmó que la obra se ejecutó sin notificación ni consulta previa a la organización que impulsó la creación del área protegida en 2009 mediante la Ordenanza Municipal N.º 1179. Según detallaron desde la ONG, sobre la escalinata principal del cerro se instalaron 36 reflectores con potencias superiores a los 150 W. Mediciones realizadas con luxómetro en el sitio determinaron que los niveles de iluminación exceden holgadamente los requerimientos de seguridad y la finalidad del paseo.
El impacto en las aves rapaces y el ecosistema
El principal punto de alerta de la organización es la contaminación lumínica artificial nocturna (ALAN) provocada en el área protegida. La Reserva Natural Educativa constituye un hábitat clave de nidificación para el Tucúquere (Bubo magellanicus), un búho nocturno emblemático de la zona. Según los registros de campo de la ONG, la pareja de tucúqueres ya había abandonado sus sitios reproductivos en intervenciones luminosas anteriores, y solo retornó a criar pichones cuando aquellas luces viejas se rompieron.
Además del Tucúquere, la presencia de luces de alta intensidad amenaza a otras especies de rapaces que habitan el sector, entre ellas el Aguilucho Cola Rojiza (Buteo ventralis) —especie en peligro de extinción que utiliza el área como zona de caza—, el Halconcito Colorado, el Caburé Grande y la Lechuza Bataraz Austral. La alteración de estas poblaciones también conlleva un riesgo ambiental y sanitario, dado que las rapaces actúan como controladores biológicos de roedores en un contexto donde resulta primordial prevenir enfermedades como el hantavirus.
El marco normativo y el respaldo científico
El reclamo de la ONG sostiene que el nuevo tendido lumínico transgrede de manera explícita la reglamentación local. En particular, el Artículo 16 de la Ordenanza Municipal N.º 2192/14 prohíbe expresamente la instalación de sistemas de luces que generen contaminación visual o la iluminación de senderos y escaleras dentro de los límites de la Reserva. Asimismo, el Artículo 8 prohíbe cualquier actividad que perturbe o afecte a la fauna silvestre en su entorno natural.
El planteo ambiental cuenta con el aval de un informe técnico-ambiental respaldado por aportes bibliográficos del Dr. Miguel Saggese, especialista con trayectoria internacional en medicina de fauna silvestre. La evidencia científica recopilada en dicho documento señala que la iluminación nocturna reduce la ocupación de sitios reproductivos en búhos y rapaces, por lo que se recomienda preservar la oscuridad natural del área protegida.
Propuesta de readecuación: una "rama de olivo"
Desde Somos Huellas Patagónicas aclararon que su intención no es retirar la infraestructura ni oponerse al uso del mirador, sino readecuar el sistema para hacerlo compatible con la conservación del ecosistema. En el informe técnico presentado ante las autoridades, la ONG propuso un plan de trabajo como "rama de olivo" para abrir el diálogo.
Entre las medidas planteadas figura un apagado preventivo para evitar el desplazamiento de las especies mientras se evalúa la situación, la reducción de la potencia lumínica y la implementación de luminarias apantalladas de tono cálido o ámbar dirigidas exclusivamente hacia los escalones. El objetivo final es garantizar franjas y zonas de oscuridad indispensables para la conservación de la fauna nativa.
Fotos: Franco Paz