
Un reencuentro emotivo: Isolda se juntó con Walter el enfermero que la recibió y cuidó en el Hospital







El 3 de abril de este año, Isolda, la esposa de Vicente Bull fue trasladada en ambulancia desde el paraje Las Horquetas hasta el Hospital Regional de Río Gallegos. El matrimonio administra desde hace años el lugar que por aquellos días tenía a su cargo la atención y alojamiento de un grupo de trabajadores petroleros. Ante los síntomas que presentaron algunos de ellos, se hicieron los estudios y la mujer terminó internada en el Hospital Regional de Río Gallegos con un pronóstico reservado por sus antecedentes oncológicos.
Quien la recibió aquel día fue Walter Barrientos, un conocido enfermero del Hospital Regional, quien la cuidó y acompañó enn todo su proceso de recuperación. Hoy, después de 8 meses de aquellos terribles y complicados días, paciente y enfermero se juntaron, para recordar lo vivido.
En diálogo con EL MEDIADOR, Isolda, la primera paciente covid positivo de Río Gallegos ya recuperada, se refirió su paso por la enfermedad y sostuvo: “Somos personas que nos ha tocado desgraciadamente pasar por esto, por suerte estoy bien, le agradezco a la UTI y al Hospital entero. Fui la primer paciente atendida y tenía todo el Hospital para mi”.
Por otro lado, Walter, profesional e integrante del equipo médico del Hospital Regional de Río Gallegos comentó en su reencuentro con Isolda que considera esto como "un proceso histórico. Nosotros nos vestimos cuando empezó todo esto y esperábamos el primer caso. Era un mundo, nervios totales y entró Isolda, fue un caso muy emblemático”.
Ante la consulta respecto a cómo se transitan esos días lejos de la familia, Isolda manifestó: “Creo que la pasaron peor ellos que yo. Lo único que me acuerdo es que estaba en sala y me dijeron que me llevaban a terapia y no me acordaba nada. Luego enfermeras y doctores me decían que estaba muy bien y yo no entendía que había pasado, no podía levantar el brazo ni la pierna, no tenia fuerzas para nada. Yo había pasado por un cáncer de colon, me tuvieron que operar y me pasaron a quimio y terapia y no me sentí tan destructiva como con esta enfermedad. Por suerte gracias a los enfermeros pude salir adelante”.
Finalizando, Walter comentó la cantidad de pacientes que le toco atender dentro del Hospital y las duras historias vividas, pero rescatando el valor de haber podido ayudar a Isolda: “Fueron varios casos y pocas historias alegres para contar, pero Isolda es uno de los casos e historias felices que pudimos atender y ayudar combatiendo a este virus. Esto es para cada uno de los colegas tuvimos miedo, pero ya tenemos confianza y le agarramos la mano al virus y sabemos como cuidarnos y estamos mas seguros. Termina la guardia y hablamos entre nosotros y festejamos por salir sin ser positivos, sin contagiarnos y festejamos cada vez que un paciente mejora y que salga de terapia es un triunfo”.


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