El peor año electoral de la oposición en Santa Cruz

ELECCIONES 2019 02 de noviembre de 2019
Perdieron la elección provincial, bancas en la Legislatura de Santa Cruz, intendencias y una banca en el Congreso. Si bien el arrastre nacional tuvo su protagonismo en la baja performance política, tampoco los partidos opositores de Santa Cruz supieron cómo convertirse en una opción ante el electorado. Más por errores propios que por mérito ajeno, la UCR como principal exponente tocó fondo y deberá refundarse con nuevos nombres en su dirigencia.
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Por Roberto Torres

Como en toda elección, hay ganadores y perdedores. Los comicios del pasado 11 de agosto y los del más reciente 27 de octubre, dejaron en evidencia la supremacía electoral del justicialismo en Santa Cruz. ¿Pero esto fue por mérito propio del PJ, o por los errores cometidos por la UCR y sus aliados electorales?. La respuesta es inequívoca: un poco de cada cosa.

Si algo logró el justicialismo en Santa Cruz a lo largo de los años, fue no perder nunca su condición de favorito como protagonista de la gobernabilidad. Algunos le llaman "el voto histórico" que en cada comicio prevalece e inclina la balanza electoral. Sin embargo, sería demasiado superfluo analizar los resultados electorales del PJ tan sólo por el arraigado voto peronista, puesto que en el escenario provincial cambiaron los nombres y también los protagonistas.

En las legislativas del 2017, en el peor escenario económico que afrontaba Santa Cruz, con sueldos que se pagaban de manera desdoblada sin fechas ciertas, con la obra social cortada por falta de pago a sus prestadores, con jubilados que habían ganado la calle con sus reclamos durante más de 100 días, con movilizaciones a diario por parte de gremios de todos los sectores, con cientos de días de clases perdidos por los paros docentes, el kirchnerismo salió a celebrar los 30 puntos de las PASO. Ningún referente del justicialismo pensaba en aquel momento que se hubiera podido lograr tal caudal. En la vereda de enfrente, la oposición se vanagloriaba de los 47 puntos que había capitalizado.

Fue una elección donde Costa ganó y perdió al mismo tiempo, y una elección donde Alicia Kirchner perdió y ganó con el mismo criterio. Costa ganó porque salió triunfador de los comicios, pero perdió al haber obtenido tan sólo 47 puntos en una provincia devastada y en el peor contexto social, político y económico que se pueda recordar. Los candidatos del kirchnerismo perdieron porque así lo mostraron los datos del escrutinio, pero ganaron al haber obtenido 30 puntos que ningún referente del PJ se hubiera animado a anticipar los días previos a la elección. Dicho de otra forma: Costa mostró su techo y Alicia su piso.

Expresado esto, repito mi interrogante: ¿Quién ganó y quién perdió?. Es casi un dato anecdótico que en las generales legislativas que se desarrollaron dos meses después de aquellas PASO del 2017, Costa perdió 3 puntos y el PJ aumentó 2,5.

Tampoco sería justo plantear que el padre de la derrota electoral de la oposición en Santa Cruz se personifica sólo en Eduardo Costa. Si bien está claro que la ciudadanía le pasó factura ante sus reiteradas promesas electorales incumplidas (Desde la tarjeta de compras del Hipertehuelche, pasando por los 6.500 puestos de trabajo de las represas y el increíble anuncio 48 horas antes de la elección de otorgar un  35% de aumento para todos los empleados de la administración pública), el actual senador radical nunca logró unificar a la oposición y muy por el contrario abrió más frentes internos que consensos.

Su "oportuna" pelea en los últimos meses con el gobierno nacional de Mauricio Macri (al que había defendido sin miramientos desde su llegada en el 2015, incluso en medidas como las tarifarias que afectaban a gran parte de la población santacruceña), no le fueron suficientes para capturar a un electorado que definitivamente dejó de verlo como una alternativa para el gobierno.

Alicia Kirchner obtuvo 36.366 votos en la elección de agosto pasado frente a los 25.965 de Costa. La actual gobernadora no necesito siquiera hacer uso de la Ley de Lemas y sumar a sus otros dos aliados electorales dentro del Frente (Javier Belloni y Claudio Vidal). Fue la candidata más votada y entre todos sumaron el  58,59% del electorado, frente al 32,04% del Frente Unidos que lideraba Costa. 

El empresario será Senador Nacional por Santa Cruz hasta el 2.023 tras reasumir en diciembre del 2017. En su entorno, aseguran que ha descartado la posibilidad de jugar nuevamente para la gobernación (se presentó cuatro veces seguidas 2007, 2011, 2015 y ahora en el 2019).

A la derrota de Costa en las elecciones generales provinciales del pasado 11 de agosto, se sumó la pérdida del radicalismo de 4 bancas en la nueva Cámara de Diputados que asumirá en diciembre próximo. Y a estos resultados, la pérdida de la banca por la minoría política en el Congreso Nacional.

Superadas las PASO, Pablo González por el Frente de Todos y Omar Zeidán de Juntos por el Cambio, quedaron como los favoritos para ocupar dos de las cinco bancas que Santa Cruz tiene en la Cámara de Diputados de la Nación. Máximo Kirchner y Nadia Ricci (que completó el mandato del fallecido Héctor Pirincho Roquel) terminarán su mandato en diciembre de este año, y los ciudadanos eligieron a sus reemplazos. Por el amplio caudal de votos obtenido por el Frente de Todos, Pablo González y su segunda, la actual Ministro de Desarrollo Social de la provincia, Paola Vessvessián resultaron electos, dejando fuera a Zeidán y quitándole la banca a la minoría política.

Lo propio ocurrió en varias Intendencias de la provincia, como Río Gallegos, Caleta Olivia, Pico Truncado y El Chaltén, donde el PJ recuperó la conducción. Sólo Puerto San Julián (Con Daniel Gardonio) y Las Heras (con José María Carambia) de las 15 Intendencias qu integran la división política provincial, quedaron en manos de referentes de la oposición, al igual que la Comisión de Fomento de Koluel Kaike (con Tomás Cabral) de las 6 Comisiones que hay en Santa Cruz.

Balance del año electoral de la oposición: La elección provincial perdida, cuatro bancas menos en la Cámara de Diputados de la Provincia; una banca menos en el Congreso Nacional, cuatro intendencias perdidas y como si fuera poco, casi una veintena de bancas de concejales perdidas en cada localidad de la provincia.

A la luz de los resultados, está claro que la oposición necesita encausar su futuro. Un proceso de renovación tan necesario en la vida institucional como en lo político, porque hace a la democracia misma de los partidos. Parece ser el tiempo de las nuevas generaciones, que intentarán reconvertirse para no terminar en el mismo rol inconducente de sus antecesores. 

No será tarea fácil. En la vereda de enfrente el PJ inició el mismo proceso, con figuras políticas que tienen peso propio y un caudal de crecimiento que hoy no muestra un techo. Se viene sin dudas, un recambio generacional en términos políticos, con figuras que empezarán a perfilarse como los sucesores de la nueva política de Santa Cruz.

Renglón aparte merece el análisis del rol de Alicia Kirchner en este proceso. De pocas palabras pero precisas y de intervención clave en cada decisión política, la actual mandataria demostró que no hace falta gritar para conducir, ni "engancharse" a las críticas de su gestión para poder gobernar. Se le plantea un nuevo escenario político y económico nacional que le permitirá estar más tranquila y menos ocupada en los cuestionamientos de la oposición. Paradójicamente, y tras el año electoral que termina, sus mayores enemigos ahora son internos.

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