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Se intensifican protestas en Francia contra reforma de pensiones

Marzo del 23 es el nuevo Mayo del 68” es uno de las leyendas que más se repiten y difunden en Francia a raíz del estallido social por la aprobación vía decreto de la polémica reforma de las pensiones por parte del presidente del país, Emmanuel Macron.

EL MUNDO 18/03/2023
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A pesar de que la policía, por órdenes del ministerio del Interior, “prohibió” cualquier tipo de protesta o concentración en las inmediaciones de la plaza de la Concordia “por riesgos contra el orden público”, decenas de miles de personas se movilizaron y no sólo en París, sino también en ciudades como Nantes, Lyon, Caen, Saint-Etienne, Burdeos, Brest, Roanne, Marsella, Grenoble, Gap y Annecy, entre otras. La tensión va en aumento a sólo unas horas de la crucial votación de la moción de censura en la Asamblea Nacional, que tiene previsto celebrarse este domingo. Y los detenidos ya superan los 400.

En la tercera jornada consecutiva de movilizaciones y protestas, las principales ciudades de Francia se convirtieron en el escenario de actos de rebeldía espontáneos, concentraciones de rechazo y también de duros enfrentamientos de manifestantes con la policía.

Había muchas barricadas improvisadas en llamas, pero también se intentó tomar de forma simbólica algunos edificios públicos, pero lo que más está socavando el funcionamiento habitual del país son la paralización de algunas actividades comerciales, de transporte e industriales, como el de los trenes de pasajeros, las refinerías y la recogida de basura.

El número de detenidos es un reflejo de que el aumento de la tensión es alto; sólo en la noche del viernes en París hubo 65 personas aprehendidas por la policía, mientras que en Lyon se informó de 30, a las que hay que sumar las 310 de la primera jornada. Es decir, más de 400 detenidos acusados de desórdenes públicos y la cifra es previsible que aumente en las próximas horas.

Otro síntoma de que la tensión es máxima es el fuerte dispositivo policial que se activó tanto en las inmediaciones de la plaza de la Concordia como de la Asamblea Nacional, donde además está prohibido expresamente realizar cualquier tipo de protesta pública por orden de la policía, bajo el argumento de “riesgo contra el orden público”.

Pero esta prohibición no evitó que proliferaran a lo largo del día las movilizaciones espontáneas, la mayoría de ellas protagonizadas por jóvenes combativos que han decidido convertir “el Marzo del 23” en su “Mayo del 68”.

Los principales sindicatos del país, de manera especial la Confederación General del Trabajo (CGT), insistieron en su mensaje de paralizar la actividad del país, que de hecho lograron parcialmente en algunos sectores. Por ejemplo, en protesta a la reforma se paró por completo la actividad en cuatro refinerías estratégicas del país, con lo que se teme que en las próximas horas o días empiece a haber un problema de abastecimiento de hidrocarburos. Pero también hubo una afectación en los servicios de pasajeros de trenes, tanto en los de largo distancia como mediana y corta. También se informó que a raíz de la huelga de los controladores aéreos se tuvieron que cancelar entre un 20 y un 30 por ciento de los vuelos programados. Y finalmente está el problema de la basura, que sobre todo en París se está convirtiendo un asunto de salud pública, al acumularse ya más de 10 mil toneladas de deshechos.

La policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos para enfrentarse a grupos de manifestantes indignados, que les lanzaban piedras y objetos contundentes. Además durante las movilizaciones se encendieron hogueras en las que ardieron efigies de cartón de Macron, al que acusan de “dar la espalda” a la democracia.

En otras ciudades como Toulouse, Burdeos, Lyon y Estrasburgo también hubo movilizaciones masivas y un seguimiento masivo de trabajadores al llamado de la CGT de abandonar escuelas, fábricas, refinerías y otros lugares de trabajo, para obligar a Macron a retirar su plan.

A partir de este domingo, todas las miradas estarán puestas en la sede de la Asamblea Nacional, convertido en un fortín de seguridad, donde tiene previsto celebrarse la votación de la moción de censura, que para salir adelante necesita de al menos 287 votos a favor.

Actualmente, a los grupos que presentaron la moción, que son desde la izquierda insumisa hasta la extrema derecha de Marine Le Pen, no les salen los números, pero tienen una ligera esperanza en que el bloque de Los Republicanos, que suman 61 diputados, apoyen finalmente la moción para tumbar la reforma, que es muy impopular en sus regiones. De aprobarse la moción, el gobierno de la primera ministra, Élisabeth Borne, caería, y la polémica reforma se archivaría, pero eso de momento es un escenario incierto.

FUENTE: LA JORNADA

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