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Qué dejó la primera semana del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa

En apenas cinco días, el rompecabezas empezó a armarse y los videos que tanto se viralizaron hace tres años adquirieron la voz en off de aquellos que presenciaron lo sucedido. Quiénes fueron los más complicados por los testigos.

EL PAIS 07 de enero de 2023
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La primera semana del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa permitió escuchar por primera vez narraciones al detalle de la golpiza que recibió el estudiante de Derecho hace casi tres años. Aquellas imágenes de las cámaras de seguridad que tanto circularon por los medios de comunicación años atrás se pudieron complementar con algunas declaraciones cargadas de emoción pero también de detalles. Tal como esperaban los abogados defensores de los padres de Fernando, uno a uno los más de 50 testigos que pasaron por el Tribunal Oral N° 1 de Dolores, entre amigos de Fernando, personal de seguridad del boliche y testigos casuales, revivieron el ataque y pudieron identificar el grado de participación que tuvieron los rugbiers.

En lo que la mayoría de los testigos coincidieron fue en que a Fernando lo fueron a golpear en grupo y que se trató de un ataque dirigido después del altercado que habían mantenido en el boliche por las propias condiciones de hacinamiento en las que se encontraba el local bailable durante ese primer mes de temporada de verano. También las primeras declaraciones dejaron en claro que el cerco alrededor del estudiante existió y que algunos de ellos arengaron a los más violentos con insultos racistas de por medio, mientras evitaban que los amigos de Fernando pudieran socorrerlo. En apenas una semana, el rompecabezas empezó a armarse y los videos que tanto se viralizaron adquirieron la voz en off de aquellos que presenciaron lo sucedido.

“Fuimos la voz de Fernando”, dijeron de hecho algunos de los convocados a declarar por la fiscal Verónica Zamboni y los abogados del particular damnificado, Fernando Burlando y Fabián Améndola. Así lo sintieron y así también lo transmitieron durante las siete jornadas. Hasta aquellos que no tenían ningún vínculo con Fernando ni con sus amigos se quebraron al momento de relatar lo sucedido: "En mis 20 años de profesión nunca vi algo así, eran todas patadas", dijo entre lágrimas el jefe del personal de seguridad del boliche Le Brique, Alejandro "Chiqui" Muñoz. Todos tuvieron que revivir sus sensaciones para reconstruir, después de tres años, el momento de la emboscada y los instantes previos. "Este no es un cierre porque mi vida no va a volver a ser la misma", destacó también Virginia Pérez Antonelli, la chica que le hizo reanimación por RCP y narró los últimos minutos con vida de Fernando. Lo que ocurrió los atravesó, según contó la mayoría. 

Todavía resta que transcurra buena parte del proceso judicial, pero los representantes legales de los familiares esperaban justamente que durante esta primera semana se reconstruyera el instante de la emboscada, los minutos previos y las primeras reacciones de los acusados tras el crimen.

La semana que pasó arrancó con los pedidos de nulidad presentados por el abogado Hugo Tomei, rechazados nuevamente por el tribunal, y continuó con los desgarradores testimonios de Graciela Sosa y Silvino Báez. “No comprendo, y nunca aceptaré, cómo chicos de la edad de Fer le hicieron esto. Lo atacaron por la espalda, lo tiraron por el piso. Le reventaron la cabeza”, dijo la madre de Fernando antes de cuestionar que los ocho acusados no le hayan bajado nunca la mirada. Su padre, por otro lado, remarcó que solamente busca justicia y les recomendó a los rugbiers que “le pidan perdón a Dios” por lo que habían hecho.

Algunos quedaron más complicados que otros, más allá de que la carátula es la misma para Máximo Thomsen (23), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23), Blas Cinalli (21), Ayrton Viollaz (23), Luciano (21), Ciro (22) y Lucas Pertossi (23): homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas. El jueves, un joven que se encontraba en el boliche y que se convirtió en testigo sin quererlo, dijo que vio cuando el rugbier Máximo Thomsen le pegaba "dos puntinazos" en la cabeza a la víctima que ya estaba en el suelo, inconsciente, según pudieron reconstruir también otros testigos oculares que pasaron por el tribunal esta semana. Los Pertossi tampoco quedaron bien parados: "Quedate tranquilo que me lo voy a llevar como trofeo", dijo uno de ellos en los últimos momentos de vida de Fernando, según se pudo escuchar de boca de Tatiana Caro, una chica que estaba en un bar cercano a Le Brique en el momento de la golpiza. 

Con algunas variaciones, los testigos coincidieron en que en los momentos previos a la golpiza, les pareció llamativa la "agresividad" del chico que tuvieron que sacar entre dos del boliche y al que identificaron más de uno como "el líder" del grupo, Thomsen. Un taxista que tenía el auto estacionado frente al local bailable en ese momento contó que a Fernando lo sacaron "de buen modo", en tanto que los otros chicos "estaban exaltados". "Se veía que Fernando estaba inconsciente y que no podía ni siquiera defenderse. Era como que quería pedir ayuda, pero no podía. Un chico de camisa blanca le pegó tres o cuatro piñas a Fernando y después un chico de camisa oscura le pegó patadas”, indicó Damián Acevedo sobre la secuencia que presenció desde su auto. 

La jornada del martes fue clave para la causa porque los amigos de Fernando pudieron develar, tal como había sostenido Zamboni en su acusación, que los rugbiers actuaron "sobre seguro", sabiendo que existía una superioridad numérica que todo el tiempo intentaron conservar cuando golpearon también a sus allegados para evitar que pudieran ayudarlo. Precisamente, Zamboni indica que mientras Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli se abalanzaban contra Fernando con golpes de puño en su rostro y cuerpo, cuando este estaba de espaldas, "los tres sujetos restantes, Villaz, Lucas Pertossi y Luciano Pertossi, actuaron posibilitando fundamentalmente la comisión del hecho, ya que rodearon tanto a Fernando como a los amigos que estaban junto a él, impidiendo de esa forma que este pudiese defenderse por sí solo e incluso recibir defensa por parte de sus amigos y/o terceros". 

"Cada uno que quiso ayudarlo cobró una patada", reflexionó el padre de Fernando al salir de los tribunales ese día. Previamente, Julián Lucas García, había contado que a la salida del boliche, los rugbiers empezaron a preguntarle al grupo, entre agresiones: "A ver qué hace ahora que estamos afuera". Después dejó de escuchar porque, de acuerdo a su relato, "le dieron un golpe en el oído que lo dejó desconcertado". Juan Bautista Bezzuso también recibió una piña cuando intentó frenarlos: "Paren, paren", rememoró Bezzuso que les gritó a los agresores cuando veía que a Fernando "le daban patadas en la cabeza y en la mandíbula". Tomás D´Alessandro, quien miró fijamente a los rugbiers, recordó también que "ligó tres trompadas", que había quedado agachado y que luego le empezaron a pegar. En esa misma línea, Federico Raulera, otro de los amigos, definió la agresión como un "ataque brutal" en el que "pegaban con saña", dato que también fue confirmado por uno de los miembros del personal de seguridad de Le Brique más adelante. 

También se pudo reconstruir cuál fue la primera actitud que tuvieron los acusados cuando ya Fernando estaba sin vida. Sobre el final de la semana, Andrea Fabiana Ranno, la empleada del hotel "Inti Huasi" que dio aviso a la policía para que pudieran hallar a los acusados, relató cómo celebraban y caminaban risueños .“‘Pará, espéranos’, le decían. Ellos no me vieron, pero yo a ellos sí. Y los escuché: se venían riendo y festejando. Estaban contentos. ‘Le rompí toda la jeta’, dijo uno”, rememoró.

Si bien la declaración de Pablo Ventura, quien había sido falsamente incriminado en el caso por los rugbiers, no sumó demasiado para reconstruir la secuencia del asesinato, sí aportó mucho para conocer el perfil de los ocho acusados. El chico que estuvo casi cuatro días preso por la incriminación de los acusados dijo que "no le sorprendió" lo que hicieron porque ya habían tenido peleas en Zárate de este tipo en desigualdad de condiciones. Según Burlando, a partir de su testimonio se puede desprender que los acusados "ya sabían cada uno cuál era su rol en el ataque" porque habían participado en "incidentes anteriores de peleas de esta naturaleza, de 7 contra 2 y de 5 contra 1 en las que actuaban entre varios".

Tras la jornada del viernes, se reveló finalmente quién había sido el que había mencionado su nombre durante los allanamientos para desviar la investigación. Mariano Orlando Vivas, policía que actuó en la causa, relató, sobre las primeras preguntas realizadas: "Thomsen dijo que era de Pablo Ventura la zapatilla ensangrentada". El joven pero también sus padres necesitaban este dato después de tanto calvario.

Cómo sigue el juicio

Todavía falta mucho para llegar a la sentencia del 31 de enero. Esta semana declararán 65 personas. Se espera que el lunes hable el perito oficial, el médico forense Diego Duarte, quien realizó la autopsia al cuerpo de Fernando. Ese será uno de los testimonios más importantes de la semana entrante, dado que el Médico de la Policía Científica que firmó el informe contará qué lo llevó a escribir que Fernando falleció "en forma traumática producto de un paro cardíaco traumático por shock nuerogénico producido por múltiples traumatismos de cráneo". También se aguardan aún las declaraciones de los padres de los acusados y los dos rugbiers que fueron sobreseídos por Zamboni, Alejandro Milanesi y Pedro Guarino, más hacia el final del juicio. Les otorgaron sobreseimiento porque no había elementos suficientes para ubicarlos en el lugar de los hechos. Son justamente estas las que pueden llegar a dar un giro al proceso judicial.

FUENTE: ELDESTAPE

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